La preocupación social sobre la accesibilidad
Para que los edificios puedan ser utilizados por los ciudadanos de un municipio deben de estar provistos de elementos que permitan la accesibilidad, que no siempre son obligatorios por normativas urbanísticas o código técnico de la edificación (CTE).
Según un estudio estadístico de la Instituto Nacional de la Estadística (INE) : “Los cambios demográficos experimentados en las últimas décadas en España han traído consigo profundas transformaciones en la pirámide poblacional, entre ellas un proceso de envejecimiento notable. Uno de los posibles efectos es el aumento de las personas con discapacidad, ya que la edad es un factor determinante en la aparición de este fenómeno.” A estos problemas se le suma que uno de cada 10 ciudadanos europeos, en una edad que se considera población activa, es discapacitado.
L’Associació de Persones amb Discapacitat del Prat de Llobregat (ADISPRAT) surge de esta preocupación. En el 2002 un grupo de ciudadanos del Prat se asocia para trabajar a favor de la integración en la sociedad y en el mundo laboral de esta parte significativa de la población. Además forman parte activa del Consell Municipal de Persones amb Disminució de l’Ajuntament del Prat (COAM).
Entre los objetivos de ADISPRAT, además de inserción social o laboral, la que afecta a nuestros edificios y calles es la de las barreras arquitectónicas. De esta forma, incorporando diversos mecanismos constructivos hacen que la vía urbana o edificios públicos sean totalmente accesibles para estas personas.
Esta semana, del 11 al 19 de junio, en el CC Ribera Baixa, se ha celebrado la 8a Jornada de las personas con discapacidad, en dónde podéis encontrar una maqueta con un cruce de calles con explicaciones y ejemplos prácticos de las principales barreras arquitectónicas y soluciones que se pueden adoptar.
Si tienes la suerte de no padecer ninguna discapacidad puedes pensar que nuestro municipio está bastante bien adaptado. Pues bien, mi propuesta pota blavARQ es que pruebes a ir al trabajo una mañana con una maleta de ruedas o una venda en los ojos, encontrarás que aunque en el Prat hay muy buena intención por facilitar la accesibilidad al viandante, nunca es suficiente. Hay mucho trabajo por hacer.





